* E l R e t é n D e l P e o r V i e n t o *

* E  l   R  e  t  é  n   D  e  l  P  e  o  r  V  i  e  n  t  o  *
* M i R e c o n d i t o r i o S a g r a d o * Obra Pintada por [ P el inventor deletéreo ]

viernes, 28 de septiembre de 2012

I n s a n i a .



Una vez más paseando por Edeta, me ha atrapado su vieja lluvia del Casco Antiguo.

Se trata de una llovizna grisácea con ínfulas de chaparrón vengativo, que me sigue como si fuera un agente de contraespionaje - así, aunque parezca precipitación atmosférica aliada con quienes paseamos, ¡a saber sus verdaderos propósitos! - La amalgama de agua turbia y edificios difuminados por la humedad y el trascurso del tiempo, vuelve a hacer que intuya asechanzas de Elementos Desconocidos. Y como siempre, mi desconfianza primera se dirige a los paraguas, a los que mi imaginación herviente metamorfosea en estoques potenciales y certeros.

Pero esta vez existen muchas más pulsiones a las que aún no pongo nombre, y creo que esta veterana lluvia me catapulta hacia horrores Lovecraftianos y sus humedades innominadas. Recorro  el dédalo de calles y deseo con avaricia salir, mas esta lluvia es una celada casi vietnamita. Y a propósito de ello, hasta la gente normal desfigurada por la inclemencia acuosa, me parece perteneciente a ominosas razas pretéritas.

Sigue lloviendo.

[ El asunto -creativo y demencial a la par- es que cuando cese, continuará diluviando en mis sesos ]

Y me tengo que escapar, creo que más que de agua, estoy empapado y aterido hasta la médula de mi valetudinaria amiga La Psicosis.



Post Scriptum :  La música de fondo para este texto, es la Dadaísta "Paranoia, Paranoia" de Bauhaus.
Bauhaus es tan prioritario aquí, como...los paraguas.

lunes, 17 de septiembre de 2012

¡ L u m i n a r e s Q u e E n a m o r a n !










Ayer regresé de una fugaz estancia durante el fin de semana en uno de los pueblos más bonitos y a la vez misteriosos que existen en las proximidades de El Retén Del Peor Viento :     L i n a r e s    d e    M o r a  .

Suelo ir con menos frecuencia de la que desearía, pero siempre su familiaridad me acecha en el recodo de La Ermita de Santa Ana -a la entrada de la villa- y me asalta graciosamente acompañándome todo el tiempo que pernocte.

Estoy enamorado con plenitud y adicción reconocida, de este quebrado y medieval enclave humano perdido en La Sierra de Gúdar. Muchos son los motivos:


Lo primero que me impactó hace muchos años ( a día de hoy no tanto porque se han realizado limpiezas de fachada, pero mi calenturiento cerebro responde al estímulo de su sola visión) fueron las ventanas circulares y la semicircunferencia del lado Este de su iglesia parroquial rebosando óxido y detritos -bien se aprecia en la antigua postal que conseguí anteayer - como si se tratase de unas bocas anómalas y viejas que sangran por sus comisuras. Ese efecto es dramático pero tiene terrorífica belleza, me subyuga, no lo puedo evitar, casi mesmerizándome.

El trazado interior de las callecitas, es angosto y de una arquitectura que habla "per se" del recogimiento y frío que hace durante la época del aquilón. Casonas macizas y rurales, muy de la tierra aragonesa montañosa; aleros de tejados de maderas nobles que se acarician entre ellos. Pasear por sus cuestas pueblerinas imposibles es uno de los mejores pasatiempos que conozco, a la vez que toco con ambas manos la piedra de sillería de las construcciones antiguas. Y lo más fascinante es que por la noche, el alumbrado público es menos potente que en otros lugares similares de regiones españolas, y existen calles que requieren una linterna del viajero (pero como no puede ser de otra manera, un servidor, nictálope convencido, mira en la oscuridad en el summun de la emoción y la aventura.) Campa,pues, a sus anchas, el manto nocturno por el suelo adoquinado y los espesos muros. 

En uno de esos paseos nocturnos  que tanto me regalo, hace dos noches exactamente, fui a parar a la única callejuela sin salida de Linares de Mora, la que da a los frondosos olmos del riachuelo. Elevé la mirada y casi me desmayo de la alegría:

Estaba el cielo de la medianoche, luminar hasta el paroxismo, reventón de luceros y constelaciones como hacía décadas que no lo escrutaba (¡¡Y me apasiona observar siempre que puedo El Cosmos Nocturno!!) Linares de Mora, podrá tener dos centenares de habitantes, poco entretenimiento urbano [¡¡¡Afortunadamente!!!] pero lo que tiene en patente es...   CERO CONTAMINACION LUMÍNICA.  En verdad que hubo un momento que experimenté  de golpe y porrazo casi un desmayo mientras ¿acaso levitaba? ¡Da lo mismo, caray! ¡¡Creo que mi cabeza emprendía la fuga hacia el cenit de Vega!! Como guinda a la orgía visual, La Vía Láctea estaba presente alba mejor que a través de ningún telescopio.

Después de estas consideraciones y delicias extracorporales, decidí marcharme en busca de otros derroteros de las calles de Linares de Mora para acabar buscando a Morfeo en la pulcra habitación del Hostal donde me alojaba. Ni que decir tiene, que dormir en este mágico y encantado lugar es OTRO CONCEPTO de dormir...es morir un poco de satisfacción, para reanimarse uno a la mañana siguiente al aroma del pan del horno que hay enfrente de mi balcón.


Hoy, en mi minarete de poeta, lejos ya de Linares de Mora, tengo la sensación de haber muerto y luego, resucitado también. Como si me hubieran recompuesto el cuerpo con perfectas técnicas. Lo único que me ata al pasado, son las ganas que tengo de regresar para volver a pasear por su sierra, perderme entre sus bosques, trepar sin descanso, y luego a la caída de la noche...mi rendez vous con todas las estrellas del Universo.


CREO QUE LINARES DE MORA ES EL REFUGIO DE LA VÍA LÁCTEA.



Post Scriptum :  Para sobrellevar el embate físico que supone la visita serrana por todos los rinconcillos del pueblecito, se puede comer más que satisfactoriamente  mucha delicatessen de la tierra aragonesa, pero sólo voy a entrar en detalles -como laminero impenitente que soy - de un dulce típico "LOS TESTAMENTOS", que son unos triángulos tamaño folio y de un centímetro de grosor de pasta de manteca y hojaldre, miel y azúcar. Pero que dicho así, no hace honor al placer entusiasta que supone degustarlos. Yo por ellos, sangro por la comisura de la boca....