* E l R e t é n D e l P e o r V i e n t o *

* E  l   R  e  t  é  n   D  e  l  P  e  o  r  V  i  e  n  t  o  *
* M i R e c o n d i t o r i o S a g r a d o * Obra Pintada por [ P el inventor deletéreo ]

sábado, 28 de junio de 2014

T a m a r r o .

“Tamarro”





Recurriendo  a nuestra arraigada tradición, Joachim y Yo, quedamos  cuatro días de Julio durante el estío. El ceremonial consiste en que unas veces Él y otras un servidor, ponemos al azar el dedo sobre el mapa de Europa, y en ese lugar, celebramos rendez-vous. La única condición inamovible, es llevar desde nuestros lugares respectivos de origen, aguardiente para tomarlo sin alharacas especiales en amistosa kermés al aire libre. Este año, desearon caprichosos Los Dioses, que el índice de Joachim mostrara Soldeu, en el lejano Pirineo del Principado.
Lo primero  cuando nos encontramos en el hotel, fue planear una excursión a Francia a través de la muga  de Fontargent. Al día siguiente la acometimos. Todo estaba bellísimo reventando de verdor por el invierno extremadamente intenso que habían tenido. También las manadas de caballos salvajes lucían en el paisaje resaltando estampas bucólicas de una perfección primitiva. Después de toda la jornada confiada a nuestras piernas, regresamos al hotel a la caída de la noche y tras cenar volvimos a escapar con una pequeña mochila donde portábamos nuestra cuervera, los cubiletes de cerámica y el viejo aguardiente para la ingesta ritual y terminar brindando como solíamos desde antaño, por La Existencia, al estilo Hebreo, con insondable plenitud y convencimiento.
Un prado cercano en una ladera que besaba las aguas del río Valira, fue el sitio escogido para solazarnos quemando con precaución en la cuervera la bebida. Es el caso, que la libación nos produjo una ebriedad asaz cósmica, y  Joachim exultante, de pronto se puso en guardia en la pradera  olisqueando  en dirección a los abedules y los pinos negros.  Dijo después haber visto algo raro. Comenté que íbamos a tener la fortuna de cruzarnos al mítico urogallo;  negó con la cabeza, mientras me reía bajo las estrellas. Habló conmocionado, detallándo una especie de zorro con  ojos llameantes y cuerpo de un jabalí albino. Y como si fuese víctima de una revelación, Joachim echó a correr cual muflón  a pesar de los tragos de licor ingerido, y antes de que yo pudiera reaccionar –tanto  por el  alarmante y sintomático argumento esgrimido como por lo acontecido- había desaparecido al fondo atravesando el Valira en dirección a la enigmática vertiente opuesta de la montaña que conducía a Los Lagos. Escuché en alguna lejanía imprecisa sus exclamaciones de admiración rasgando la noche alpinista, y unos silbidos anómalos: el respirar melodioso de alguna bestia. Nunca antes oí algo similar.
A pesar de una concienzuda incursión detrás de mi camarada, no logré hallarle, y todo se hizo silencio y oscuridad en derredor.
Regresé cuando pude al aislado hotel, ya sin efectos de la mágica fiesta licorosa y alerté a las autoridades, quienes durante buena parte de lo que restaba de conticinio nocturno, batieron el territorio con dos patrullas de expertos Policías del Servicio de Rescate en Alta Montaña, mas no hubo indicios y tomaron la decisión de reemprender  a conciencia a plena luz del día.  Yo  marché a regañadientes a descansar.
Se suponía que iba a ser nuestra segunda excursión en la Naturaleza, pero la realicé acompañado de un agente equipado para larga travesía buscando a Joachim. Al término de la jornada seguía sin haber ni rastro, y era insólito pues no padecíamos climatología adversa y nada indicaba que en las proximidades del río, alguien tan preparado como mi amigo hubiese sufrido una vicisitud. Al ser otra vez las horas nocturnas en el valle, de súbito recordé su visión. Se lo expliqué a un lugareño, guía de montaña por quien  sentí  confianza en su  taciturno carácter, pues no me atreví con La Policía,  a éstos era mejor  siempre proporcionarles datos objetivos, no barruntos legendarios de un bestiario inexistente.
Este hombre de Soldeu -le decían Xisquet- era en realidad un ganadero que se había dedicado toda su vida a las vacas y sus vagabundeos por todos los pastos habidos y por haber, le hicieron imprescindible en la cartografía montañera.  Tras hablar con él casi en confesión, me dejó estupefacto, me advirtió de la manera más natural, que Joachim con probabilidad había quedado alelado ante la presencia afortunada de un tamarro.
- ¿Qué es un tamarro?
El buen demarcano dijo:
-  Es un animal que adopta muchas apariencias de otros seres de mi Pirineo, pero nunca se le puede ver, y a pesar de todo -(era desconcertante presenciar al llegar este punto, el tono más infantil y por eso veraz, adoptado)- es muy simpático.
-¡Pero por Dios! ¡¡Eso no es verdadero!!
Xisquet todavía se caló la boina y susurró :
-¡Sí, y se ha llevado para siempre a tu amigo, por eso, porque el tamarro es de verdad!
A nadie dije sobre esta conversación y empleé el tercer día solitario por donde vi desaparecer a Joachim, pero ensimismado y sin fervor. Creía con resignación que no volvería a verle, y también recordé la coincidencia de su propia mano al albur eligiendo en el mapa de Europa la estancia en  este pequeño país. Entonces sonreí esperanzado con que nada malo le sucedería el resto de su vida allá donde estuviera, acaso en un “Monte Análogo” como el  de René Daumal, quizás en el verdadero espíritu el bosque, el “ no visto” por los restantes mortales y personificado en los tamarros, que escogen a individuos muy singulares, iguales a  ellos mismos en el fondo.
El cuarto y postrer día, después de emplearlo en La Parroquia Administrativa de Canillo, a la que pertenecía Soldeu, conformando varios protocolos por si hubiera noticias en un futuro, emprendí el largo viaje  al caer la noche, pensando en lo más apropiado para interiorizar en silencio y tranquilizarme. Dejé atrás el hotel, y al maniobrar por las inmediaciones del misterioso prado donde todo sucediera, observé por el espejo retrovisor en mitad de la espesa hierba, un hermoso animal refulgiendo en un halo  púrpura. Era albo y de textura esponjosa, y desde luego en su cabeza-¡igualita a la de un zorrillo!- con una nariz muy redonda como un gran arándano, también chisporroteaban animados unos ojos de mirada inteligente olisqueándome en la distancia. Hasta puso un mohín  lo más parecido en un animal a una sonrisa. Pero lo que me hizo clavar en un instante el freno de mano para no salirme de la calzada, fue observar a la vera del tamarro a Joachim, telúrico y sublime, moviendo la cabeza condescendiente y luminoso, tocado con prendas musgosas cual elfo, y saludarme con el dedo índice y el corazón. Cuando me arrojé del coche para indagar en semejante demencia, se habían volatilizado ambos entre los abetos.
Regresé al volante y no me detuve. El único que quedaba por viajar era yo; Joachim y El Tamarro, ya habían llegado a destino.
Una atmósfera atávica me embriagó y supe que me acompañaría eviterna.
Sonreí.
Y aceleré de vuelta a casa. 









¿ Quizás Lo Más Parecido a Un T a m a r r o, esta faz?
      





















¡¡¡¡¡ E l l o s  ,   S í  han tenido la suerte de verlo!!!!
   


















jueves, 26 de junio de 2014

W e d u s G e m b e l .




"Wedus Gembel" es como algunos nativos misteriosos de La Polinesia, llaman en alguno de sus más enigmáticos idiomas, a las formas producidas por las fumarolas de sus volcanes insulares. Creo que significa algo así como "Ovejas Peludas". Por extensión, aluden a cierto tipo de nubes que aquí llamaríamos cúmulos. Tal cual la de la foto. Mis muchas peripecias con la mountain - bike debido al buen tiempo inusual de Junio, me ha permitido fotografiar en mis largas travesías, un montón maravilloso de nubes.

"Wedus Gembel"   o  como diría Ángel Olgoso en su último libro publicado de haikus,  " U k i g u m o "  . . .    "Nubes Pasajeras"  (por cierto recomiendo tan sencillo y bello libro-hace muy poco que lo he adquirido, por supuesto - )  

Helas por este lado  . . . . . . . 


Bodegas del Campo.











*Fase Atardeceres......








Entremedias Pedaleando, buscando lo imposible......










Ya están ahí










Verdadera Poesía Nubosa.


¡¡¡¡¡¡¡  Ciparisos!!!!!!!




















Atardecer  Hacia La Baronía de Chulilla.

¡¡¡¡¡¡¡  C a r r e t e r a    H a c i a   D i o s  !!!!!!!



y Ocaso Montes de La Concordia...

martes, 24 de junio de 2014

¡ P r e s e n t e P o r S a n J u a n !



Este es el simpatiquísimo y perfecto regalo que mi familia amada me ha hecho por mi onomástica. ¡Hasta Los Tinguiritas del desván se sonríen!

Y es que, también, entre Los Nuestros, Antonio Mingote es como de La Familia


Bellísimamente ilustrado-como correspondía a su genio- ya ocupa su lugar de Honor en mi biblioteca. Se lee, que me da pena hasta mirarlo de rápido que se esfuma ante mis ojos. Es algo para dejarlo en herencia,  sí , efectivamente.

Lo dicho :  ¡¡¡ TODOS PRESENTES POR SAN JUAN;
                       Y QUE VIVAN   L O S    P É R E Z !!!








¡¡¡¡¡¡¡ "P é r e zs e r e i s "  . . . !!!!!!!