* E l R e t é n D e l P e o r V i e n t o *

* E  l   R  e  t  é  n   D  e  l  P  e  o  r  V  i  e  n  t  o  *
* M i R e c o n d i t o r i o S a g r a d o * Obra Pintada por [ P el inventor deletéreo ]

sábado, 31 de enero de 2015

¡ P a r t e D e N o v e d a d e s M e n s u a l ! [ ¡¡P a r D e N ó m e n !!]




Las exploraciones y aventuras de enero con mi mountain-bike han sido perfectas tras el parón navideño.

Tal y como ya maticé en la última reflexión al respecto a principios de mes, he rodado mucho de forma regular sin grandes excesos y mi mente  y el cuerpo se han preparado serenamente.

Pero no he podido esperar mucho y he vuelto ya a Los Montes de Portacoeli y su laberinto de senderos, como esa fotito que hice en unos de mis rincones preferidos. La sensación de gozo ha sido especial por el frío, pues me sentía más aislado que de costumbre, y eso me enardece.




No obstante, si me encuentro a alguien en los lugares más inhóspitos, tampoco me disgusta, pues suelen ser de Los Míos :   L a   B e n e m é r i t a  .  Por ejemplo, a mitad de mes, me dí de bruces con ellos en un paraje en ruta a Bodegas del Campo por el interior. Vino al pelo, pues andaban buscando a un ciudadano británico de edad y diabético que se había extraviado y quizás con "el oremus" perdido, y gustoso le dije a la patrulla del todoterreno del Seprona que si le hallaba lo notificaría. Además el cabo 1º era amigo mío personal de viejas facciones -¡Qué casualidad, todos los chiflados nos encontramos donde Cristo perdió el gorro!- y charlamos una rato mientras nos zampábamos unas naranjas.

Han sido treinta y un días muy fructíferos y de velociboscoso emocionado. ¡¡Ese soy yo!!



lunes, 12 de enero de 2015

¡ Q u é V i k i n g o !



Uno de estos días de la semana pasada en que dejé descansar a la bicicleta, me fugué a la frontera, a dejarme ver por el bar de las viejas siniestras y oscuras que te observan cuando entras.

En mi caso les doy motivo de sobra, pues sorbiendo mi café, echo un vistazo al periódico por extraer siguiendo mi maniática costumbre, el chiste de Olafo, que está al dorso de las páginas guarras de la revista, y las viejas deben creer que soy malo (¡Nada más lejos de la realidad, pero a Ellas, por su actitud, las dehorto!)

Es muy bueno el que traigo a mi cuaderno de bitácora. Y me hace gracia infantil porque dada su temática, lo publicaron con atraso. Pero me da lo mismo. Vivo alejado de Kronos.

Olafo sigue siendo mi bárbaro nórdico predilecto y además, me siento identificado con Él. Todos los personajes de su mundo son simplones y simpáticos.

Ahí queda eso.

¡¡¡Bienvenido otra vez al Retén, Olafo!

miércoles, 7 de enero de 2015

P r i m e r a E x c u r s i ó n !

¡ S i f ó n   D e  L o s  F r a i l e s  !
Esta mañana he efectuado la primera salida del año. Como el balance después de Las Pascuas, no puede ser peor -¡¡La de montañas que voy a tener que escalar patrullando con la mountain-bike para eliminar los kilos acumulados por rosigar más de la cuenta!!- me he dedicado a rodar por la linde donde empieza lo desconocido de manera suave y enfocado al mantenimiento; vendrán días dentro de poco para empezar con mi ascesis particular de biker solitario y la guerrilla contra La Gravedad, habrá empezado.

Hoy he disfrutado como un enano, porque, con todo (¡modestia aparte, tengo muchos soles y años de entrenamiento!) no ha hecho su asomo el agotamiento físico. La mañana ha sido siniestra y encapotada, como me gusta a mí ( ¡Soy un pedaleador gótico!) y ensimismado como siempre, se me hacía incluso tarde.

En partes del recorrido, tenía el viento de cara, y era muy glacial: Me recordaba que el sacrificio es esencial. Demarcanos y lugareños no abundaban, con lo cual, la exploración ha sido perfecta. Después, antes de retornar a los predios civilizados, me sumergí en un sotobosque de pinar al acordarme que hace unos meses me dí de bruces con un jabalí extraviado por ese terreno; lo busqué a propósito pero no hubo cita ni avistamiento. (Dejo las cosas satisfecho, porque siempre no sabe uno como acabará un avizoramiento con animales salvajes)

He disfrutado, y he vuelto a comprender, que he nacido para estas excursiones, cosa que ya sabía.(esto me ha quedado un pelín de perogrullo, pero ahí lo lanzo) Es indescriptible lo bien que puede uno sentirse pilotando la mountain-bike asilvestrado y lejos de la civilización y la masa de gentío de los núcleos habitados.


En fin. Se presenta un año esperanzador.
Otro más de mi vida, compartiendo con la bici.
Como debe de ser.
¡¡¡¡¡¡¡ A m é n !!!!!!!